AMORES IMPOSIBLES

Cuando ya todo parecía escrito,

Cuando lo distinto de cada día eran los atardeceres

 que mi ventana me regalaba sin pausa.

Cuando lo novedoso para el alma era lo que otros vivían.

Cuando mi vida atravesaba un camino sinuoso y repetido, 

con las mismas curvas y las mismas sorpresas.

Cuando comunicarse en libertad era hablar con un teclado y una pantalla,

imaginando a un universo que escuchaba,

pero sabiendo que no había nadie en realidad,

sólo mi tranquilidad.

Cuando compartir con alguien aparecía como una foto demasiado lejana,

tanto que hasta podría haber sido de otra persona.

Cuando cada cosa estaba en su lugar y en su tiempo,

y no había esfuerzo posible que lograra modificar lo que dura el minuto,

o mide un paso.

Cuando todo era previsible hasta en el cerebro…

De repente…

Lo que era una línea difusa se transformó en una huella,

la huella en una grieta y la grieta va camino a un valle,

Un suspiro fue brisa y la brisa viento,

 y el viento amenaza con ser un remolino de ganas,

avignon-42Una lágrima bañó este ojo y se transformó en llanto,

y tanta agua fue arroyo, y amenaza con ser río …

Como en la naturaleza,

Así, de improviso y lento,

mi día, mi ser, se transforma.

Y lo hace de tal forma

que los atardeceres ahora son lo último que percibo como distinto,

el tiempo ya no dura un minuto o una hora o lo que era,

mis pasos dejaron de medir un paso,

ya mis manos no acarician el vacío,

y mi boca recordó junto con mi lengua para que estaba,

lo mismo que la piel

que dejó de servir solo para protegerme

y ahora son centímetros inacabables de sensaciones.

Pero ahí no queda todo,

como si este todo fuera poco,

Mi cerebro, mis ojos, mis imágenes,

mi querer, mi poder, mi ser, mi respirar,

van cada día modificándose

impulsados por un gesto,

una palabra, una sonrisa, un silencio,

 una risa, una vivencia, un cansancio,

un abrazo tan cerrado como libre,

un beso,

una confidencia, una ironía divertida, una anécdota,

un dolor,

un gesto contenido, una simulación, unas ganas sueltas,

un tomarse del brazo, de la mano,

una llegada imprevista, una comida,

mil planes sin tiempo, solo el de las ganas,

y esa certeza que lo que pasa

 aún es huella, es suspiro, es lágrima,

pero aun así resulta inmenso.

Entonces, la percepción de lo imposible

cada segundo es derrotada.

LA LLAVE

Entró apurado a la habitación, sabiendo que encontrar lo que buscaba le iba a llevar tiempo, porque ese era siempre el lugar más desordenado de la casa. Sin embargo, la sorpresa fue grande, porque misteriosamente, o mejor dicho, milagrosamente, encontró todo ordenado, tan perfectamente ordenado que por un instante creyó se había equivocado de sitio. Y lo más sorprendente aún fue que lo primero que vio, y que sobresalía justamente por no pertenecer allí, a aquél orden… fue lo que buscaba. Sobre la mesa, como esperándolo.

Pero no era lo único, porque en el gesto de tomarlo, algo más le llamó la atención, justamente por su inesperada ubicación… allí, debajo de la mesa, había una llave.

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¿Qué hacía esa llave debajo de la mesa cuando todo estaba tan en su lugar? No podía haber dudas de que era de alguien de la casa, pero más allá de eso, la curiosidad transitaba por su existencia … y allí. Porque incluso lo que él había entrado a buscar era lógico que se encontrara, en ese orden hasta espartano, perfectamente identificable sobre la mesa. Para quien había ordenado, eso tenía toda la lógica, no así que hubiera una llave en un lugar tan visible sin haber sido recogida porque aún en el acto de retirarse, la persona que tan meticulosamente había trabajado hubiera hecho un repaso visual, lógicamente para comprobar el resultado y regodearse, y allí hubiera destacado nítidamente el objeto.

No tenía dudas, esa llave estaba ahí a propósito, ¿pero con qué objeto? ¿Para quién era el mensaje? Decidió que su apuro podía esperar unos minutos, dejó el objeto de su búsqueda sobre la mesa, recogió la llave, la puso en la palma de la mano y observándola se acomodó en una silla.

La Llave tenía algo extraño a primera vista. Se dio cuenta. Lo extraño era que tenía iniciales, una L, una M y una C.

¡La L podía ser de Liliana! Pero la M podía ser de Mario… y sí… la C de Claudia concluyó decepcionado, justamente las tres personas con las que compartía el lugar. Igual si fuera una de ellas las otras iniciales no tendrían lógica, ¡¿pero sí que fuera de los tres?!!

Se acomodó más pensativo en la silla, tratando ahora de discernir qué lugar abría esa llave, un lugar al que él evidentemente le tocaba estar afuera, ¡¿y por qué?!

¡Pero reaccionó, no era tan así! Algo habían querido decir dejándola para que la encontrara, ¡sabían que iba a venir aquí!

Igual no comprendía nada en absoluto, el placer del desafío mental se le estaba agotando con el agravante que sabía que ahora no iba a poder dejarlo de lado. No se decidía a salir de allí, como si el escenario fuera necesario para resolver ese misterio.

Recordó con una ráfaga ligera y limpia a sus tres amigos con los que convivía, esperando encontrar algo que tornara plausible ese hallazgo. Liliana, encerrada en sí misma, generosa y laburadora, ni tiempo hubiera tenido de ocuparse de ordenar y sembrar acertijos; Mario, un tiro al aire, tan egoísta como buen tipo, desordenado al máximo, ni cerca lo veía de esto; y Claudia, onda zen, extraviada en su mundo de paz y amor y clases de yoga, donde el desorden era parte del todo. En realidad, el único que habría podido ordenar era él, con lo cual algo pasó aquí que no se había enterado. ¿Ahora pensó con lógica que si se hubiera contratado a alguien lo hubieran debatido, así que tampoco…y entonces? Sin ninguna otra pista sobre quien podría haber hecho eso, no le quedaba otra que abdicar y esperar a la noche para conocer la respuesta.

……..

Se le hizo tarde, era la cena de los viernes, la única que tenían acordada juntos como para asegurarse que se veían todos a la vez y pudieran tomar decisiones sobre la convivencia o la casa, si es que había alguna cuestión dando vueltas.

Ese día justamente un problema en la oficina lo retuvo, justo hoy que la cabeza no le había parado con el tema de la llave.

Llegó a la casa, pasó la puerta de entrada que estaba sin llave, y se dio cuenta que de aroma a comida nada, otra vez delivery murmuró.

Había un total silencio, insólito, sobre todo porque ya era tarde, pero además estaba oscuro; aquí no hay nadie se dijo y fue a su habitación, dejó sus cosas, pasó por el baño, se lavó las manos y fue a la cocina.

Encendió las luces, se deslumbró un poco, pero enseguida observó que estaba todo impecable, sin rastros de nadie y de nada, fue a la heladera y dio un tirón en falso porque se encontró con que la puerta no abrió, ¡insistió y nada! Hasta que vio algo rarísimo, ¡una cerradura en la puerta de la heladera! ¡Era de locos!

Insistió con más fuerza para abrirla mientras no dejaba de mirar esa cerradura…Se detuvo…y  su cerebro instantáneamente fue hacia la imagen de la llave…apuró el paso a la habitación, buscó en su maletín sin creer nada de lo que pasaba, sacó la llave, volvió a la cocina preocupado, presentó la llave en la cerradura y lentamente la introdujo…penetró sin dificultad, exactamente, limpiamente; la giró una vez, tiró y no se abrió…giró por segunda vez, tiró y ahora si la puerta abrió sin dificultad…miró en su interior y el terror le ganó el cerebro y paralizó su cuerpo, porque de cada estante, prolijamente, simétricamente, lo miraban los ojos desmesuradamente abiertos de Liliana, Mario y Claudia…fue lo último que vio….

Señales

La maceta en la ventana, vacía, es lo primero que vi al entrar a esa habitación; inmediatamente reparé en otras cosas que parecían tener un cordón que las unía en el símbolo; una jaula vacía, un cuaderno con sus hojas desparramadas sobre el escritorio luego de arrancadas, un sobre muy blanco desgajado con su contenido quien sabe dónde… luego el resto … parecía que alguien se había tomado el trabajo para esa imagen de libertad: plantas sin encierro, pájaros libres, hojas sueltas, cartas al viento… y silencio, demasiado silencio, hasta que la voz de quien me acompañaba lo interrumpió con su conclusión contraria y apresurada: que despelote! ¡Este sí que se fue apurado!; lo callé con la mirada, yo quería seguir con la imagen de que alguien deliberadamente había dejado esa escena casi caótica para que supiéramos algo de él. mujer_31may16

El silencio ahora se volvió denso, pero poco a poco en esa nube transparente y pesada se fue filtrando un sonido rítmico; primero lejano y luego cada vez más presente y conocido: un taconeo de mujer, lento, acompasado, como agazapado en la oscuridad que la noche metía por la ventana. ¡Finalmente, el sonido se hizo añicos en millones de moléculas!, la mujer gato se fue en un grito desgarrador y mortal. Corrí hacia la ventana y allí, abajo, iluminado por una lámpara aún incandescente y que pareciera existir solo para eso, se alcanzaba a ver el cuerpo de un hombre abandonado de la vida, y a su lado, casi encima, la mujer oscura desesperada con una carta en su mano …

despedida

Despedida

Este blog se termina, fue una hermosa experiencia, enriquecedora, catártica, abrumadora, personal, educativa, vergonzosa, lúdica, bohemia, práctica, sorpresiva. Con textos que me sorprendieron, con otros que sólo fueron el reflejo del momento, con otros motivados por amigos que trasladaron sus ideas … y siempre con la imagen que había alguien de aquel lado espectante por lee. Lo cierto que eso fue pura imaginación porque no pasó y si bien en algún momento me desanimó, desapareció pronto , porque el verdadero centro al escribir era yo.

No dejaré de escribir, lo haré en otros ámbitos, más discretos, gratis já, y quizás con otra intencionalidad o temas. Tal vez nuevamente aparezca en la web disfrazado de escritor, no lo sé, hoy es para despedirme con una sonrisa y un agradecimiento a los que han leído, aportado, disfrutado, aburrido,enojado, divertido, pensado, etc con lo que puse en palabras…como a mi me gustó la experiencia significa que fue muy buena. Abrazo a todos.IMG_3625

CIMIENTO

 

Esas vivencias lo estaban desquiciando, sentía que su cordura se esfumaba como atraída por un extractor de aire. De nada valía que al final todo tuviera una explicación … el transcurso era lo insano … lo que luego como una acidez de comida barata le revolvía el cerebro. Sabía también que el proceso era así, pero el consuelo que debía significar eso estaba lejos de calmarlo, al contrario, lo enojaba más aún haber sido tan iluso y ofrecerse. …Trataba entonces de pensar que económicamente era muy ventajoso, pero rápidamente se daba cuenta que, si seguía así, estando loco no iba a disfrutar nada.

La propuesta era sencilla y convincente: colaborar con el experimento del transportador de materia de la ascendente empresa líder en innovaciones científicas BRunner. La corporación era una garantía de eficiencia y capacidad, dominaba el mercado de las innovaciones, fue la primera en descifrar el mundo virtual y todas sus aplicaciones, desde juegos hasta la vida privada, la primera y más sólida en robots-personas que hacían casi todo, la más consolidada en las plataformas para los transportes que permitían llegar a cualquier lado en segundos y luego todo el menudeo tecnológico aplicado a la medicina, entretenimiento, alimentos, etc. así que las dudas no existían más allá de cierta incertidumbre propia de la ignorancia.

El aviso era claro y conciso: “Se busca persona para experimentar un desarrollo científico inédito: EL TRANSPORTADOR DE MATERIA BRunner. Se garantiza que no tiene efectos colaterales. Debe disponerse de tiempo y total discreción. Los beneficios serán un monto dinerario proporcional al tiempo de ensayos, y opción laboral en el Conglomerado Industrial”. ¡Era muy buena oportunidad! … indudablemente. Sabía de gente que había participado y que estaba trabajando en la Industria o al menos eso creía porque no los había vuelto a ver. Solo que ahora me estaba enloqueciendo…

El transportador de materia era un dispositivo con la forma de un huevo, al que uno ingresaba por una entrada oval, con una puerta corrediza, que al cerrarse establecía una hermeticidad total al recinto, que se abastecía de oxígeno a través de orificios metálicos insertos en la parte superior.

Entrar implicaba sentarse en un asiento casi rígido pero cómodo, de un material transparente y conductor, según me explicaron, con una enorme cantidad de sensores o emisores. El respaldo era de las mismas características y llegaba hasta el la base del cuello. Luego se colocaba un casco que se parecía mucho a uno de fútbol americano salvo porque de él salían incontables puntas emisoras que transmitían y recibían datos de un equipo externo. Lo curioso y agradable a la vista era que todo el equipamiento era transparente, de un diseño tan artístico como científico. Invitaba a introducirse en él…al principio, luego era una pesadilla, pero no podía salirme, eso decía el contrato.

Una vez adentro y conectado comenzaba la prueba, la cual lo que perseguía era lograr des materializarme y materializarme en el mismo lugar, en un tiempo infinitesimal… para explicarlo y que se entienda.

B-Runner ya había avanzado en numerosas experiencias con este dispositivo y tecnología con resultados excelentes, pero a nivel de objetos y animales, le faltaba verificar su éxito en seres humanos. Así que por eso estábamos allí. En realidad, solamente para poder explicar en palabras cuál había sido la experiencia, si sólo aparecer o desaparecer, o había habido algo más, cosa que ni los objetos ni los animales podían contar. ¿Se entiende?

Y vaya si hacía falta probar con humanos, porque de ninguna manera era un acto instantáneo, desparecer y aparecer, no estar y estar, un abrir y cerrar de ojos para el resto … no, y lo peor era que cuanto más terrible a mí me parecía, a los investigadores más los entusiasmaba.

Ese segundo para los demás, para mí y cada uno de los conejillos de Indias que habíamos allí eran una sucesión de hechos inconexos que me llevaban de aquí para allá en condiciones rarísimas, para terminar en mi asiento como si nada hubiera pasado. ¿No me creen no? Por suerte están los otros también para contar.

La última experiencia que tuve, mi último viaje, fue tan loco e inexplicable como los anteriores: ¡desde el sonido y las luces que indicaban que se iniciaba el “transporte” lo próximo que percibí fue que estaba en una oficina, solo, recuerdo que lo primero que hice fue mirar el reloj y por alguna razón que seguro tenía que ver con estar allí, me desvestí y del cajón del escritorio saqué un piyama y con aire decidido fui a la ventana …y me tiré!!! Tranquilos, que caí sobre un colchón y evidentemente me dormí (?)… ¿No es una locura que me vaya a acostar de esa manera? ¡Cómo es que mis átomos se regeneraron en eso…cómo!!? ¡Pero ahí no termina, porque me desperté… en mi departamento! no en la calle y en el colchón, nooooo, en mi departamento!, ¡y no en el dormitorio, en el baño! ¡Sentado en el inodoro! Y dándome cuenta que no estaba solo, porque en la bañera, durmiendo, había una mujer hermosa con un vestido de noche y su maquillaje corrido, seguro por haber llorado…no pude hacer ningún gesto o movimiento la escena queda inconclusa porque ya escucho los sonidos de la desconexión, abro mis ojos y allí otra vez está el Dr “resucitador”, como yo lo llamo, que me dice otra vez: “Bienvenido! ¿Todo bien no?” Seguro que mi cara muestra el gesto de angustia y desazón por no entender nada de lo que pasa, aunque sienta que sí, que todo está bien.

Los directivos de BRunner estaban satisfechos con los resultados que se estaban dando, llevaban 20 días consecutivos de ensayos con el último grupo de voluntarios y todo iba como esperaban, los últimos ajustes parecía que habían sido los correctos, y si los próximos 10 días seguían así podían darse por satisfechos y pasar a la próxima serie de ensayos, por supuesto que con nuevos grupos, porque este como los otros pasarían a formar parte del material descartable que servía de relleno para los cimientos de la ciudad BRunner…

 

 

 

 

 

MEDIA EDAD

Me preguntaron en que época me hubiera gustado vivir … quién fue? Ah si!. El herrero! Sin mirarme, mientras afilaba mis cuchillos tiró la pregunta… recuerdo que lo quedé mirando muy sorprendido, primero porque casi nunca hablaba y luego por que si bien la pregunta era simple, no la comprendí… Para no ser descortés contesté con una sonrisa, él no dijo más, terminó su trabajo, tomé mis cuchillos, le pagué y me fui…

La pregunta me seguía dando vueltas, no sabía que contestarme, porque que otra época podía elegir si no era esta en la que vivía, es que había muchas? Que supiera, y yo no era ignorante, mucho más para atrás no hubo, y lo que hubo fue bastante triste, miserable y desagradable salvo que a uno le hubiera tocado ser rey o noble o como se llamaran los que mandaban antes.

Si me hubieran preguntado qué me hubiera gustado ser era mucho más sencillo, igual tendría que haber considerado algunas cosas, pero esa la sabía. Esta era tan llana que me desorientaba.

Yo me sentía bien en esta época, por supuesto que siempre se aspira a más pero teniendo en cuenta lo que tenía y lo que había logrado me sentía conforme. Había muchos como yo que no lo habían logrado y vivían el día a día, con dificultades hasta para comer como la gente, sin educación de ningún tipo, violentos, borrachos, adictos a algo, vendiéndose al mejor postor para sobrevivir o por ambición. Yo en cambio si bien mis padres mucho no vivieron lograron darme la instrucción necesaria y dejarme un pequeño capital como para defenderme, tuve suerte con encontrar una buena mujer, muy trabajadora, un poco protestona y rellenita pero fiel, que me dio dos hijos a los que les estoy enseñando a leer y escribir.

Podría aspirar a  algunos lujos como un caballo para correr por la pradera, o un barco para sentir el viento del mar en la cara, pero sabía cual eran mis límites y estaba bien con los días de fiesta del pueblo, el resto era trabajar, llevar el pan a la mesa.

Sabía lo que pasaba en otras clases sociales, como vivían, tan lejos nuestro en su riqueza como en sus modos y su autoridad, a eso no quedaba más que adaptarse, siempre había sido así y dudo que cambie alguna vez. EL rey se come al conde, el conde al duque el duque al marqués y el marqués a sus súbditos, decía mi padre … es la ley de la vida. Por eso no sobresalir, ni ostentar, ser humilde y ayudar a los tuyos.

Es así, no hay mejor época que ésta así que eso es lo que le voy a decir al herrero cuando lo vea.

Buen día Maestro! – Me dirigí al herrero -, hoy no traje nada para afilar, sólo una respuesta… me miró con su cara forjada en años, su mueca acentuada por un golpe de algún hierro insolente y los ojos curiosos y velados…

La época en la que me hubiera gustado vivir es esta, la última siempre es la mejor…no le parece? Podría asegurar que sonrió, sin burla, amistosamente, pero sin confirmar mi opinión…y a modo de respuesta me preguntó: Y ya que es esta: que le gustaría ser?

Esa la sabía! … Bueno … muchas cosas! – No, sólo una, agregó entre dientes y mirándome de reojo con curiosidad, como si me hubiera agarrado en alguna contradicción… le sonreí …. saludé y salí dándole la razón…

Cómo puede ser! Me dije,

Cómo no le contesté?!

Si estaba seguro que quería ser tendero y vender las mejores telas de la aldea, u orfebre y trabajar para el Rey viviendo en palacio o en una mansión dónde me vendrían a buscar de todo el reino, o constructor y diseñar iglesias, castillos, fuertes; o escribidor y copiar libros únicos en una sala del castillo que sólo yo podría habitar; o agricultor con grandes extensiones de tierra para vender en el mercado lo que produjera; o hasta monje para vivir en los conventos con muchos curas a mi servicio; y porque no duque de algún poblado magnífico en los acantilados, con súbditos e impuestos; en ese caso mejor Conde, que tenían Duques para mandar a hacer todo lo que no me gustaba; o Consejero del Rey! Y porque no Rey!? Haría todo lo que me plazca, no tendría que estar pensando en lo que me gustaría ser como ahora y que me cuesta tanto decidir…pero creo que eso es lo que voy a contestarle y veremos conque sale ahora…

….

Buenas tardes maestro!

Esta vez me miró como a través de un espejo y volvió a su trabajo. El fuego consumía el aire, hacía mucho calor, el hierro en su mano era rojo intenso en su extremo…

Ya puedo contestarle lo que me preguntó, le dije hasta con orgullo, como si en mi vida hubiera habido un cambio gigante… quiero ser Rey! Y lo miré esperando su gesto, y porque no, otra pregunta.

Siguió fraguando…meneó su cabeza…una sonrisa se dibujó en su boca deformada por un golpe, lentamente se dio vuelta, se acercó sin prisa y ya a muy corta distancia mientras me hundía la espada roja en el pecho, alcancé a escuchar: cada uno es el rey de su muerte, deseo cumplido. 

 

INSOMNES

Claro que sé que pasa! Le dijo Olga a su vecina, en medio de una rabiosa barrida de hojas que ese otoño se había propuesto sin pausa desgajar de cada árbol del barrio. Me canso de decirlo pero nadie me escucha!, agregó con el mismo tono pero sin mirar a Mirna, quien se había detenido en su propia recolección para con un gesto agotado tanto físico como mental ,girar lentamente su cabeza y observar a su vecina, sin ánimo de nada, sólo de dormir. No entendía de dónde sacaba fuerzas Olga para barrer y gritar todo el tiempo…Ella, – y estaba segura que Olga también, por qué todo el pueblo estaba igual-, llevaban ya una semana de mal dormir y ya no era conscith2Z7KHNOLente del momento en que se tiraba a descansar donde pudiera: un sillón, una cama, las sillas, la reposera; y aun así no lograba lo que esperaba ya con desesperación: Solamente Dormir!! No recordaba bien, pero por lo menos habían pasado cinco días sin lograr conciliar un sueño reparador… Sentía que mucho más no iba a aguantar, y que se acercaba rápidamente el límite de aceptar lo que viniera con tal de perder la conciencia y descansar.

Era cierto además que Olga tenía una teoría y muchas la creían pero era indemostrable por ahora, y el agotamiento favorecía el investigar cada vez menos.

Los que seguro algo sabían, los policías, no hacían más que mirar para otro lado y cuidar que los nervios no llevaran a nadie a una violencia perjudicial, y además usaban su sonrisa de yo no fui cuando se los increpaba con la teoría de Olga y sus seguidoras.

La realidad es que el pueblo estaba desquiciado y si no pasaba nada era de cansados que estaban.

Todo empezó un domingo a la noche, luego que mucha gente viera que el cielo se iluminara fugazmente y un zumbido penetrante surgiera para luego alejarse. Pasada la sorpresa y los comentarios, cada uno se fue a descansar y no lo logró. En los comentarios del día el no haber podido conciliar el sueño fue atribuido a la expectación producida por lo extraño del fenómeno, pero sin poner más carga que la normal.

El segundo día fue igual, ya los rostros eran de pocos amigos, se empezaron a diversificar las razones que iban desde la comida a discusiones familiares o en el trabajo, aunque llamaba mucho la atención la generalización.

Al tercer día, la mayoría estaba inaguantable, nerviosos, quisquillosos, irascibles, de mal talante, apagados, densos, quejosos,  arrastrando los pies todos.

Con el cuarto empezaron a parecer las teorías cargadas de misterio e intencionalidad: que la NASA, que el ejército, que los talibanes, que el ozono, que la política, que el agua, que el vino, que la coca, que la cumbia, que la salsa, que el fin del mundo, que el fútbol soporífero de los domingos (una contradicción si se quiere). El más aceptado era el argumento del OVNI de hace una semana, se decía que a su paso había alterado la composición del aire que se respiraba y eso afectaba el cerebro de tal manera que no podían dormir. Tenía lógica, salvo que los estudios químicos básicos no daban nada extraño, excepto que uno pasara por la venta de pescado de Maru, pero eso siempre había existido.

Y que decía Olga?, ella había establecido claramente que esto era un experimento a nivel militar y que estaban usando al pueblo para confirmar su efecto. Que la policía lo sabía pero tenía que seguir la corriente para que no los degraden o los manden a Chicha-Chicha, un pueblo de 20 habitantes sin luz.

Su idea cada vez tenía más adeptas, solo mujeres, porque los hombres no querían admitir que una mujer tuviera razón. Ella aseguraba que lo hacían a través de algo que nadie dejaba de hacer, incluso los bebés.

Para ella la culpa no era del supuesto OVNI que seguramente era un fuego artificial más grande que otros, ni los talibanes que no sabía que eran, ni los mosquitos, el fútbol seguro que no porque daba el efecto contrario, ni el efecto invernadero porque había uno solo en el pueblo y era pequeño, ni la política porque aburría, ni el agua que era un desastre desde siempre, ni las bebidas porque no todos las tomaban, menos los bailes porque el pueblo era más amargo que el Terma de antes y ya casi nadie bailaba.

Era muy simple, la causa era la emisión de rayos a través del televisor y en particular en el programa de TINELLI, que nadie dejaba de ver.. que no sólo producía insomnio sino también adicción y por eso no podía comprobar su teoría.

CAMINATA…

Caminata…..

Como todas las tardes, o casi todas, me puse las bermudas, una remera, medias, zapatillas, el cronómetro, ajusté el mp4, tomé los lentes para el sol y la gorra… y en mi paso por la heladera bebí una buena cantidad de agua. Ya estaba preparado para la caminata, sólo faltaba sortear la mala onda del ascensor, que era muy ciclotímico y andaba cuando quería. Bajar por la escalera, obvio, no me importaba mucho, pero subir, a la vuelta, iba a ser doblemente molesto. Al instante ya ni me acordé de eso porque escuché que el elefante se movía. Perfecto.

Bajó sacudiéndose los años, los propios y los míos, lento y sin pausa hasta la planta baja; en la salida me crucé con el vecino del segundo que como siempre tenía alguna queja, y ya en el pasillo con la portera que como siempre, de buen humor, dejaba escapar de su boca un ligero saludo y una sonrisa.

Me asomé a la calle, ajusté los auriculares, encendí el reproductor, busqué la mejor vista, detecté el sentido del viento, controlé la hora y salí con ganas.

Mi trayecto normalmente empezaba por la plaza recién remodelada, me gustaba. Una calzada bien ancha, surcada al centro por un sendero para no videntes y un pequeño desnivel hacia los lados para escurrir el agua; sobre un costado y a distancias iguales pilares de menos de un metro de alto con una luz que se encendía a partir del atardecer. Iba apreciando eso cuando llego al final de la cuadra.

Me disponía a cruzar la calle cuando veo pasar delante de mis ojos un “algo” que creí distinguir pero en esa fracción de segundos no asumí. ¡Pero sí, era un pancho envuelto en su papel blanco! Que ahora descansaba en la vereda indefenso y sin gloria.

Giré la vista hacia el panchero, allí siempre hay tres carritos que venden unas ofertas increíbles de panchos, papas fritas y aderezos, y veo a una mamá con su hijo discutiendo a los gritos, que ahora sin auriculares pude escuchar.

¡Cómo vas a tirar el pancho!! Decía ella en una repetición rítmica y el chico le respondía a su vez sin lágrimas: ¡te dije que sin mayonesa!!! ¡No me gusta así!! …Tenía su gracia la situación aunque la señora estaba muy enojada y el chico no parecía con sus escasos 10 u 11 años retroceder…La madre quiso pasar a la acción tironeándolo del brazo, el chico, se tomó en el apuro de un soporte de la mesita del carrito…acto seguido volaron alegremente toda una fila de panes y envases de mostaza y mayonesa…la mujer se puso frenética, y le disparó una bofetada a su hijo que hábilmente eludió y en el mismo movimiento agarró unos panes y se los tiró…el dueño del carrito comenzó a los gritos y salió apurado del lugar con una espumadera chorreante de agua hirviendo, la gente se acercó, no podíamos creer lo que pasaba.. .En el descuido dos chicos de la misma edad se montaron al vagón manotearon unas salchichas y salieron corriendo, el vagabundo más famoso de Cipolletti que siempre aparecía sin darnos cuenta se subió lento pero seguro entendiendo que era fiesta. Mientras, el vendedor de panchos, la mujer y el pibe seguían a los gritos ajenos a lo que pasaba en el negocio.

Los socios del panchero también se bajaron de sus respectivos carros a proteger la propiedad privada que se estaba llenando de gente, otros transeúntes trataban de detener a la madre que amenazaba con acertarle una mano a su hijo que seguía a los gritos ahora agarrado por un brazo. La policía que se encontraba muy cerca se acercó presurosa a disolver la pequeña manifestación, que en segundos se convirtió en una mayor, los cuidadores de perro trataban de calmar a los suyos, los chicos con sus skaters hacían vuelos rasantes entre la gente, el hombre afectado le gritaba a la mujer, la mujer al hijo, el hijo al policía, los socios al panchero que ante la situación se veía desbordado por los pibes y no tan pibes que no sólo se llevaban las salchichas de ahí sino la de los otros carros, los perros sueltos olieron carne conocida y allí fueron con su mala traza, la gente ya era mucha, la plaza estaba allá como en las grandes tardes de domingo cultural, los padres querían frenar a la madre pero también se la agarraban con el chico, pronto hubo dos bandos a los gritos y manoteos. Llegaban más policías, los que estaban en el cajero del Banco, enfrente se olvidaron de la plata y vinieron a ver qué ocurría, pasaron los de tránsito y se sumaron. En la esquina hubo un choque por distraídos y cuando la gente ya amenazaba con volcar el carrito de tanto peso y como si pareciera que la ciudad estaba allí peleando, pasa una caravana de vehículos a los bocinazos festejando el egreso de unas universitarias. El ruido fue lo suficiente fuerte para que todos o casi todos se detuvieran a mirar…tiempo suficiente para que la autoridad pusiera ídem, calmara a la mujer, separara al chico, las bandas de hinchas se dispersaran y abandonaran los carritos, a esa altura saqueados, pero, con muchos niños contentos, y dueños enojados.

…Me volví a poner los auriculares, esperé el verde del semáforo y continué con mi caminata del día.

TU DECLARACIÓN…

Declaración…

 Tu voz lenta y en calma, en la noche de tormenta, hizo que esta se desvaneciera de golpe en mis oídos.

La lluvia, torrencial hasta ese momento, acompañó experimentando una suave tranquilidad,

y vos, apegada a mis brazos, con apenas un susurro,

dijiste aquello que no comprendí,

aquello que no tenía sentido literario, literal,

como si fueran palabras sueltas caídas al azar de un diccionario,

como un árbol que pierde sus hojas por el viento,

imposible de ser hilvanadas por mi cerebro y lograr así articular una idea.  

Lentamente la razón le fue dando paso a la comprensión,

y el remolino de palabras se fue juntando ordenadamente,

para ahora sí entender tus palabras

y así darme cuenta qué triste era la situación en la que nos encontrábamos…

Ahora entiendo el porqué de varios días de sufrimiento en silencio,

 como el que ahora yo inauguro.

Pero así estoy sin vos,

y sé que ahora yo marcharé  bajo la lluvia

sin detenerme a recuperar el aliento,

porque como nunca percibo,

que de este modo se acaba el mundo…

aunque en mi esperanza infinita espero que vuelvas pronto.